27.4.12

Sin título.


Y para que?
Se aparece como una especide de sombra, es un acompañamiento por completo antipático (va de suyo que la interpretación está jodida, siempre jodida y minusválida)
El dinero no es un rey, es un esbirro. Esa viscosidad que se conmueve al contacto de dos primates que se amaron; simplones primates amándose. Copulando en la hierba, usan preservativos que fueron tripas, yo quiero mis propias cópulas. Quiero calcinar cien mil cúpulas.
Qué sería de la inercia sin el móvil dinero? Sin el móvil pedante y aglutinante de gentes, qué haríamos todos los días en horario comercial?
Qué establece una partida de nacimiento?
El momento en el que uno se vuelve pasto; pasto para pisar.
Las personas poderosas no tienen partida de nacimiento, partir es para los ricos como llegar para los pobres, una especie de alivio espontaneo y efímero.
Me acordé con lo de efímero de tu cariño, y del mío, más efímero aún.
No tener cariño para darle a la gente, no tener ni coca cola, ni sanguchitos.
Si, quiero un poco de su carne señor bolsillo, vacíe sus ideas conmigo, hágale caso a la providencia que por algo no está en este momento, no en el acuerdo de las manos torpes. Soy un grupo, todo un sindicato de manos torpes.
Una aberración de manos que silban, caminan de noche esperando que las secuestren, torpes, malditas, torpes, malhechas, torpes, malnacidas, brutísimas.


Escribir es como dedicarse a dar opiniones estériles, uno escribe porque no va  a tener hijos, o porque va a matar a una esposa, o porque va a morir de sífilis.
Uno escribe porque no sabe qué otra cosa hacer, escribir es una causa de los ociosos. Uno que es ocioso espera que con el propio placer otros sientan cariño de obra, es una clase de tantas de mendigo, una clase de tantas de bronca; todos deberíamos ganar dinero por decir ninguna cosa.
Todos deberíamos perder dinero, sobretodo por la boca.
Por la boca deberíamos nacer, no morir, en cardumen.
Uno que escribe solo espera que lo lean placenteramente ( en el caso de algún enfermo,  la espera es otra, la espera es la consagración en un canon potable, como agua de canilla).
Uno que escribe solo piensa en uno mismo, y en que no tiene que comer, ni lo tendrá mañana.
Es extrañísima la ansiedad que experimenta mi cadaver de los años próximos. Tranquilidad concedida a la conciencia que no se hace cargo de su conciencia. No tener para comer.
No tener para comer.
No tener, ni comer, ni para.
Ni parar. 

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